Extremamente amenazada se halla la subsistencia de los últimos indios AYOREO-TOTOBIEGOSODES LIBRES. Un informe sobre la situación dramática de los últimos indios del monte en Paraguay.
Ciertas acciones en intervalos regulares contra los indios del monte que hasta ahora han vivido libremente ponen a la República del Paraguay de cara al público. Recordemos aquí el genocidio de los indios aché y la aniquilación de los ayereodes que vivían libremente. Apenas algo más de diez años han transcurrido desde los hechos sangrientos, en los cuales un grupo de guidaigosodes fanáticos religiosos, actuando bajo la influencia de la "New Tribes Mission" (NTM), se introdujo en el Chaco para capturar a un grupo de totobiegosodes y transportarlos por la fuerza a Campo Loro.
En septiembre de 1991 un bulldozer, con el que se estaba talando un sendero, fue conducido directamente a través de un campamento de los totobiegosodes del que los indios ya habían huído. Tres años más tarde se volvió a talar un sendero al norte de la Colonia Menno en las cercanías inmediatas de un campamento de totobiegosodes. Al regresar a casa los menonitas, una flecha y una lanza fueron lanzadas contra el coche de los intrusos.
Pero no dejan en paz a los últimos indios del monte. En junio y julio de este año volvieron a ocurrir hechos extremamente peligrosos para la subsistencia de los totobiegosodes libres. Por orden de la empresa Agro-Chaco S.A., cuyos empresarios (entre ellos el conductor de rallies Gallanti) viven en Asunción, se encargó a un menonita la tala de un total de 27000 hectáreas de terreno con máquinas roturadoras. Esta región se encuentra a unos 150 km al nor-noroeste de Filadelfia, junto a la estancia Tagua. Es el terruño del último núcleo de totobiegosodes que viven libremente al oeste de la calle Teniente Montania hacia Tte. Martinez y que tienen allí su área de caza y recolección. Dentro del marco de los trabajos de tala de sendero se produjeron en el mes de junio tres encuentros entre los totobiegosodes, por un lado, y la empresa de bulldozers y sus operarios, por el otro. En el primer encuentro a principios de mes, seis hombres de los totobiegosodes fueron vistos en una vereda talada, los cuales huyeron inmediatamente al bosque al divisar el coche del menonita. Poco después salió del bosque uno de los indios con una flecha tensada. Sin embargo el hombre no disparó y se retiró nuevamente al monte al dar media vuelta el vehículo. Unas tres semanas después de este leve encuentro se volvieron a iniciar los trabajos interrumpidos. Poco después unos 7
A 9 totobiegosodes se acercaron al campamento, en el cual solamente se encontraba presente el cocinero. Este dio dos disparos al aire, por lo que los indios depositaron sus armas en el suelo. A continuación se intercambiaron regalos. Poco después se encontró en la zona grano sembrado y dos cabañas abandonadas.
Finalmente el día 19 de junio ocurrió el hecho en el que los indios reaccionaron defendiéndose, en la zona talada que probablemente se encuentra muy cerca del campamento de los totobiegosodes. El conductor del bulldozer fue atacado con una flecha. También cayó y quedó en el lugar una lanza.
Conforme a la información por parte del menonita, el fiscal general del Estado dispuso que se suspendieran los trabajos y prohibió que se pisara el terreno. Sin embargo, falta un control directo al respecto (en los meses de junio y julio se podía acceder a la zona).
Catorce días más tarde, el 4 de julio, los indios dispararon contra trabajadores que se encontraban en una estancia ya instalada a unos 15 km al noroeste de Faro Moro. En la acción fue lastimado un indio guaraní debido a un flechazo en la cabeza. Se supone que también se trató de una reacción para defender su espacio vital. Quizás también podría tener relación concreta con una aguada que se encuentra en las cercanías y que es indispensable para la supervivencia de los totobiegosodes. Puesto que fueron vistos unos 16 indios varones se concluye que esta población aún independiente podría constar de unas 40 personas.
Los indios del monte no consideran las fronteras del mismo modo que la sociedad civilizada. El Chaco es su espacio vital y las limitaciones como nosotros las conocemos les son extrañas. Consideran que se ha atentado contra sus derechos. Cualquier intruso es considerado un enemigo. El empleo de máquinas roturadoras equivale al uso de armas. Los indios no han hecho nada más que defender su espacio vital.
El "descubrimiento" de este grupo de indios del monte independientes provocó, además de la actividad del fiscal general del Estado y del Grupo GAT de Asunción (representantes de la comisión católica de misiones indígenas y etnólogos entre otros), quienes se expresan en contra de la puesta en contacto, también actividades de la "New Tribes Mission" y de los guidaigosodes, que viven en Campo Loro, Ebetogue y Jesudi, fanáticos "religiosos" adoctrinados por la NTM. A diferencia de las medidas estatales mencionadas antes, esto amenza al máximo la supervivencia de los totobiegosodes libres. Los periódicos han dedicado casi diariamente columnas a este tema. Así es como el 26 de
Junio de 1998 la prensa informó que la policía había confirmado que estaba controlando la región y protegiendo a los totobiegosodes en conformidad con la orden del fiscal general del Estado. Sin embargo, el cacique de Jesudi, Domingo Uneai, quiere dialogar con los "salvajes" y correr el riesgo que podría surgir por ello. A diferencia de otros periódicos, "Ultima hora" en un artículo del 6 de julio de 1998 - "La gripe puede producir una epidemia entre los indios del monte en caso de ocurrir una puesta en contacto" - explica con mayor detalle, por qué los guidaigosodes quieren forzar el contacto. El objetivo es evangelizar a los "salvajes". Las asambleas de los tres pueblos reciben una influencia ideológica religiosa a través de la NTM. La NTM dispone también de toda la logística necesaria (aviones, vehículos) para poder poner su proyecto en práctica a corto plazo.
Para ello se quiere actuar de modo análogo a 1986. Allí se aprovechó a los totobiegosodes cristianizados como "señuelo". En aquel momento había dos totobiegosodes presentes, los que habían sido sacados del monte en 1979. Ahora se quiere emplear a un totobiegosode casado en Campo Loro para que sirva de señuelo con el mismo objetivo.
Contra la puesta en contacto también se han expresado hasta ahora los ayoreos de Isla Alta y Cucaani así como los de Arocojandi.
Arocojandi es el sitio donde hoy viven unas doce familias de totobiegosodes que fueron sacados del monte en 1979 y 1986. Debido a la presión masiva de los ayoreos que se hallan bajo la influencia de la "New Tribes Mission", los totobiegosodes de Arocojandi cambiaron de opinión el 10 de julio de 1998, dejando inesperadamente de estar en contra de la puesta en contacto. Los guidaigosodes reclaman ahora que el fiscal general del Estado gestione con ellos solos, sin la presencia de otros representantes de las autoridades, incluidos los etnólogos; y exigen que se suspenda el bloqueo de la región decretado.
Después de nuestras charlas in situ resulta cada vez más claro, que es indispensable la presión internacional, para conservarle la libertad a este último grupo de totobiegosodes que viven independientemente en la región noroccidental de Faro Moro. Estos indios se hallan extremamente amenazados en doble sentido. Uno de los peligros que no se ha de subestimar proviene de la NTM y de los ayoreos misionados, como pudimos comprobar personalmente durante nuestra visita a Campo Loro el día 10 de julio de 1978. Un miembro que pertenece a la NTM y que actúa en Campo Loro desde hace 32 años admitió abiertamente
Que "en este momento se está preparando todo para sacar a los salvajes del monte". Además, los guidaigosodes reaccionaron de un modo extremamente agresivo cuando intentamos sugerirles que dejaran a los totobiegosodes en el bosque.
Si la NTM y los guidaigosodes bajo su influencia llegan a poner su plan en práctica con éxito, muy probablemente se producirán conflictos armados sangrientos, und choque cultural masivo y altísimos índices de enfermedad y mortalidad originados por gripe y otras enfermedades infecciosas que los totobiegosodes aún desconocen. El etnocidio y el genocidio estarían preprogramados!
El segundo gran peligro proviene de los estancieros, que probablemente reaccionarán de modo armado y sin ningún escrúpulo para defenderse contra los indios del monte en las haciendas, cuyos títulos territoriales ya han sido otorgados. Los terratenientes también están presionando de forma masiva para lograr que se cancele el bloqueo. Con su afán de lucro, por el cual se está destrozando el bosque para crear tierras de pastoreo, han provocado esta situación altamente amenazadora para los totobiegosodes.
Por ello es petición urgente que el bloqueo de la región afectada, dictado por el fiscal general del Estado, continúe en vigencia también en el futuro. Deberá evitarse cualquier contacto, ya que significa el comienzo del fin de los indios del monte que todavía viven en estado de independencia. En caso contrario el escrito-homenaje de Paraguay no sería más que una farsa. Por él "los derechos de los nativos son inviolables", según el capítulo V (art. 63 Dc, art. 64 Dc) de la Constitución Nacional y según los reglamentos legales n° 904/81 y n° 234/93, los cuales coinciden con los derechos humanos internacionales.
El terreno en cuestión debe quedar asegurado a favor de los totobiegosodes que viven allí. Su especial sentido consiste en que se trata de una zona en la que los últimos totobiegosodes viviendo de forma independiente tienen allí su hogar.
Si la República del Paraguay actúa sinceramente en concordancia con su Constitución, entonces deberá adherirse a la readquisición de campos ya vendidos que coinciden con la región de caza y recolección del grupo de totobiegosodes y poner éstos a disposición de dichos indios. Esto es una obligación de la República del Paraguay.
Resulta dudoso hasta qué punto el país va a cumplir con su obligación sin la presión internacional.
La sociedad "Verein Freunde der Naturvölker e.V. FdN" (Amigos de los Pueblos Primitivos, sociedad inscripta) pugna por la adquisición de terreno mediante una campaña internacional.
Budget Purchase of 80 000 Hectares land ( 12 US$ per Hectare) US$ 800 000
Expenses for legal procedures US$ 200 000
Total: US$ 1 000 000
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